Emociones y Estados de Ánimo

Antes de “leer y escribir” (comprender y manifestar) el lenguaje de las emociones, es necesario aprender el “alfabeto emocional”: reconocer y distinguir en primer lugar la diferencia entre EMOCIONES Y ESTADOS DE ÁNIMO, y así entender su lógica y sus interacciones.

Las Emociones. Cada vez que hay un cambio dentro de nuestro espacio de posibilidades se generan emociones.

Tomemos un ejemplo: Un cliente nos llama para informarnos que han aceptado nuestra oferta y que firmarán un contrato que consideramos muy importante para el futuro de nuestro negocio. Este hecho hace que nuestro horizonte de posibilidades cambie. El futuro que tenemos por delante es ahora diferente. Nuevas emociones nos embargan; felicidad, optimismo, excitación, etc.

Si el informe de nuestro cliente es el contrario, contrarias son las emociones que se despertarán en nosotros, enojo, frustración, pesimismo, depresión.

La Emoción, es una respuesta fisiológica ante la interpretación que hacemos sobre un estímulo externo (hechos, sucesos, eventos, acciones). Podemos señalar las circunstancias particulares que las generan. Si estos acontecimientos desaparecen, normalmente las emociones que los acompañaban, también desparecen. Las emociones son específicas y reactivas. Los acontecimientos las preceden.

También cabe señalar, que no hay emociones “buenas o malas”: cualquier emoción puede ser una oportunidad de crecimiento y cualquier emoción puede ser una fuente de sufrimiento.

Los Estados de Ánimo son las emociones de largo plazo en que cada persona se encentra inmersa en forma recurrente, por ejemplo el optimismo, la ansiedad, el resentimiento, etc.

Los seres humanos siempre estamos en algún estado de ánimo que, comúnmente, no elegimos ni controlamos, simplemente nos encontramos en él.

Una vez que nos encontramos en un determinado estado de ánimo, nos comportamos dentro de los parámetros que tal estado de ánimo especifica en nosotros, es así como los estados de ánimo “condicionan” en cierto modo, la manera en la que somos mientras estamos en él.

Existe una estrecha relación entre Emociones y Estados de Ánimo. Por un lado lo que empezó como una emoción ligada a un determinado acontecimiento, puede a menudo convertirse en un estado de ánimo si permanece con la persona el tiempo suficiente y se traslada al trasfondo desde el cual ella actúa.

La diferencia principal entre Estado de Ánimo y Emoción, es que la Emoción tiene una causa concreta, en tanto que el Estado de Ánimo no tiene un referente definido. Por ejemplo cuando uno está deprimido o angustiado, si alguien le pregunta por qué, la única respuesta es, “no sé, simplemente me siento deprimido”. En tanto la Emoción es un flujo, un movimiento, el Estado de Ánimo es una reserva en reposo.

Es importante destacar aquí, además de las diferencias indicadas arriba, que los estados de ánimo y las emociones son fenómenos muy similares y nos permiten “reconstruirlos” en la misma forma observándolos, haciéndonos concientes de ellos y ampliando nuestro campo de habilidades.

Los Estados de Ánimo negativos más corrientes son los derivados de:

*La Tristeza (depresión, melancolía, resignación y pesimismo)

*El Miedo (ansiedad, angustia, fobia y desesperanza)

*El Enfado (resentimiento, rencor, desprecio y odio)

*La Culpa (remordimiento, vergüenza, timidez e inferioridad)

*El Deseo (obsesión, codicia, insaciabilidad y repulsión)

*El Aburrimiento (desinterés, desconexión, apatía y alienación)

Para modificar un Estado de Ánimo negativo es necesario encontrar su raíz emocional. Una vez que las emociones se congelan y se estancan, es imposible modificarlas.

Todos podemos aprender sobre Inteligencia Emocional, y los cambios que logramos al hacerlo, son significativamente mejores.

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3 pensamientos en “Emociones y Estados de Ánimo

  1. outlook sig in

    Sin embargo, un avance importante ha iluminado un aspecto relacionado de los agujeros negros. Como discutiré en el capítulo 9, el trabajo de Jacob Bekenstein y Stephen Hawking en los años setenta estableció que los agujeros negros contienen una cantidad de desorden muy concreta, técnicamente conocida como entropía. Pero, como en el ejemplo anterior, esta aproximación no tiene en cuenta correctamente las ganancias múltiples. Cuando interviene Alicia,

    Responder

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