Hábitos Directivos

La formación y desarrollo de directivos es un intangible alto y su efectividad depende mucho de cómo se aborde. Como consultores, recomendamos estudiar con los profesionales de la empresa lo que necesitan y hacerlo seriamente.

Dirigir una empresa es dirigir personas. Quien no dirige personas, no dirige nada. Esta es nuestra máxima fundamental a la hora de hablar de dirección de empresas. Esto no significa que con saber tratar a las personas ya se esté preparado para ser un “buen directivo”, aunque sí es cierto que se tiene la mayor parte del camino recorrido.

Rockefeller decía, “Pagaré más por la habilidad de saber tratar a las personas, que por cualquier otra habilidad que se encuentre bajo el sol”.

En la forma de comportarse, un directivo refleja sus hábitos, su mentalidad, su visión de la vida, de sí mismo, del trabajo, la empresa, y sus colaboradores. Al final, todo aquello que hace, y que repite cada dos por tres, acaba convirtiéndose en Hábito:

Aprendemos haciendo: Aprendemos a nadar nadando, y a dirigiendo, dirigiendo- Aprendemos a hacer lo que hacemos: Se aprende a nadar nadando, pero si cada vez que me tiro al agua me agarro a una tabla, aprendo a agarrarme a tablas. Si un directivo manda, aprende a mandar, y no a dirigir

Por eso, para modificar los hábitos, tiene que producirse un cambio profundo en la mentalidad del directivo, y en sus supuestos básicos. Esto es lo que un buen Coach sabe generar y lo que hace que un proceso de coaching eficaz sea más complicado de lo que parece. Aunque hablemos de hábitos, no se trata sólo de pintar la casa por fuera, hay que reformarla por dentro, de hecho, este tiene que ser el primer paso.

Desde nuestra propia experiencia de trabajo con profesionales de la dirección, hemos llegado a la conclusión de que hay Ocho Hábitos Directivos que correlacionan con un desempeño óptimo de la función directiva:

1º Hábito de la Información, para captar información, procesarla, darle sentido, utilizarla y distribuirla

2º Hábito de la Visión, para lograr que todos y cada uno de los empleados o colaboradores vean las cosas de la misma forma

3º Hábito de los Resultados, para centrarse sobre lo importante y las oportunidades y no sobre lo urgente y los problemas

4º Hábito de la Delegación, para organizar eficazmente a los empleados y colaboradores, llegando al empowerment

5º Hábito del Aprendizaje, para mejorar el carácter. Tanto los conocimientos (formación) como la mentalidad (desarrollo)

6º Hábito de la Comunicación, para influenciar cara a cara a los demás, y crear una visión común

7º Hábito del Equipo, para potenciar el compromiso, integración y sinergia en el mundo actual

8º Hábito de la Innovación, para estar desarrollando y transformando la cultura, organización y procesos de forma constante y eficaz.

Entonces, generar un PROCESO de cambio de hábitos directivos es lo ideal, a la hora de formar y desarrollar a quienes dirigen equipos en la empresa, y quienes se dispongan a tal proceso, lograrán acceder más eficazmente a los resultados esperados.

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