Un caso práctico de Negociación

 

“Estaba en la incorporación en el ejercito, en aquella época 35 años atrás, se incorporaban a determinadas personas que salían en un sorteo. Ese sorteo era la alegría o la tristeza para nosotros los adolescentes.

 

Luego venia la revisación médica, un periodo corto en el cuartel antes del ingreso definitivo a través de lo que se llamaba la instrucción. En esa revisación se determinaba si cada uno de nosotros estaba apto para el cumplimiento del servicio militar. Para alrededor de 30 personas la situación estaba confusa y difusa porque no querían darnos el apto ni tampoco darnos la baja, por lo tanto para el ejército no éramos ni civiles ni soldados. Con mis diecisiete años casi dieciocho ya me prefijaba que la situación se complicaba aun cuando no debíamos ir a instrucción hasta tanto la junta médica resuelva y esta debía venir de otra provincia.


En ese entonces, yo veía bastante cruel el punto de vista del ejército aun cuando no nos llevaban a instrucción. Pronto comenzaron a tratar de menospreciarnos y dejarnos de lado en muchas cuestiones básicas: donde dormir, comer o asearnos. En ese entonces, y una vez que todos los conscriptos se habían desplazado hasta el campo de instrucción por un espacio de 60 días, nos quedamos esta treintena de…… personas esperando.

Había un sargento mayor que viendo la situación, nos convoco  a todos y nos dijo lo que ya sabíamos: no eran ni ciudadanos ni soldados. La pregunta entonces era: que éramos y como salíamos de esta situación? Como hacíamos para vivir el tiempo en el cuartel hasta tanto venga la junta médica? Si bien no nos iban a dejar solos, la situación se complicaba porque mostraban los que quedaban bastante indiferencia. Debíamos procurarnos todo nosotros, ese era el mensaje. Pero no había posibilidad de comunicación con el exterior hasta tanto llegue la junta médica.

Entonces, como mandado por una voz interior, me dije que algo debía hacer. Y me largue, previa conversación con varios de los muchachos que estábamos en esa situación para poder tener una idea de los términos de la conversación,  le pedí una audiencia al sargento mayor, al dármela me di cuenta que debía negociar, (aunque en ese momento no conocía mucho esa palabra como la conozco ahora), una alternativa de convivencia hasta la llegada de la junta médica. Le dije que no estaba en ánimo de nosotros hacer ningún problema pero que debíamos llegar a ver como pasábamos este tiempo de la mejor manera posible y sin que sea una carga para él. Entonces, el me miro y me dijo que algo debíamos dar aunque no nos podía obligar, y que no estaba en su ánimo provocar ningún problema pero que la situación estaba bastante complicada. Le dije que el problema de la comida y de donde estar debíamos solucionarlo y que a cambio haríamos algo para ayudarlo a administrar la situación.

Entonces se me ocurrió intercambiar trabajos de limpieza por comida y cama. El se mostraba reticente porque seguramente debía dar cuenta a sus superiores, pero debía tener la situación controlada dentro del cuartel para no tener problemas con ellos. Entonces le indique que la enfermería, que lucia vacía podría ser un buen lugar para dormir  e inmediatamente accedió a ello, luego me indico que debíamos limpiar buena parte del cuartel como compensación por la comida y comenzamos a delimitar los lugares acordes con la cantidad de personas. Yo algo de idea tenia porque mi padre tenía una industria y sabia un poco de esto por haber estado con el trabajando. Una vez que consensuamos esto me agrego que debíamos colaborar en la preparación de la comida a lo que accedí mas por temor, sin que el sepa, que por convicción.

Terminamos casi 90 días limpiando cuadras, dormitorios y baños (me toco a mí, bastante desagradable en esos tiempos para decirlo fácil)  por comida y lugar para dormir en la enfermería y colaborando en la comida hasta que llego la junta médica y nos vio a todos. Internamente estábamos todos satisfechos, mis compañeros de situación me consultaban como hacer el trabajo y dispusimos de algunos para controlarlo y dejarlo lo mejor que podíamos.

No sin dificultades llegamos al final con casi todos dados de baja. Antes de irme y saludar a este sargento mayor me dijo” me hubiera gustado que te quedes, sos un buen negociador”. Solo atine a sonreír y a salir corriendo fuera del cuartel con mi credencial de baja. La negociación había terminado bien. Yo tenía otros planes”.

Como se puede inferir, en este caso puntual se pusieron en juego los pasos necesarios en toda negociación:

  • se identificaron los problemas,
  • se buscaron opciones,
  • nos comprometimos a negociar,
  • se debatió los temas a través de una agenda,
  • se basaron principios,
  • se definieron los aspectos críticos de ambas partes,
  • se hicieron concesiones,
  • se determinaron los detalles del acuerdo,
  • se hicieron algunos ajustes necesarios,
  • se verifico su cumplimento y se implemento lo que se acordó.

 

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